Certificaciones de obra: cómo respaldarlas con imágenes

En un contrato de obra pública, la Administración expide cada mes una certificación con el trabajo ejecutado en el periodo anterior, dentro de los diez días siguientes al mes al que corresponde, tal y como establece el artículo 240 de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público. De esas certificaciones de obra dependen el cobro de la constructora, y de la medición que la sostiene dependen buena parte de los desacuerdos entre contratista, dirección facultativa y propiedad.

Las fotografías con fecha, las vistas aéreas desde puntos fijos y las ortofotos no sustituyen a la medición, pero la respaldan. Son especialmente útiles en los puntos donde más discusiones se producen, como las unidades que quedan ocultas, los acopios o las partidas que avanzan de forma irregular.

Estas son las situaciones en las que el registro visual tiene más peso y la forma de organizarlo para que acompañe cada certificación.

Qué es una certificación de obra

Una certificación de obra es el documento que acredita el valor de los trabajos ejecutados en un período, normalmente un mes, a partir de la medición de las unidades de obra y de los precios del contrato. En obra pública su régimen está regulado por la Ley de Contratos del Sector Público y su reglamento; en obra privada, lo fijan las condiciones del contrato entre promotor y constructora.

Certificaciones en obra pública

En los contratos públicos, la dirección de obra mide cada mes las unidades ejecutadas, tal y como recoge el artículo 147 del Reglamento general de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas (RGLCAP), y con esa medición se elabora la relación valorada. El contratista recibe una copia y dispone de diez días hábiles para mostrar su conformidad o presentar reparos.

Las certificaciones mensuales tienen carácter de pagos a cuenta. Quedan sujetas a las rectificaciones de la medición final y no suponen aprobación ni recepción de las obras. En cuanto a plazos, el artículo 198 de la misma ley obliga a la Administración a abonar el precio dentro de los treinta días siguientes a la aprobación de las certificaciones, y fija también un plazo de treinta días para esa aprobación. Si se retrasa, se generan intereses de demora.

Certificaciones en obra privada

En obra privada no hay un procedimiento legal único. El contrato define la periodicidad, quién mide, quién valida y en qué plazo se paga. Cuando la promoción se financia con un préstamo promotor, la entidad financiera suele liberar los fondos a medida que se acredita el avance, lo que añade un tercer interesado en que la certificación esté bien documentada.

Dónde surgen las discrepancias

Los desacuerdos en una certificación se concentran en tres tipos de partidas: las mediciones que cada parte interpreta de forma distinta, las unidades de obra que quedan ocultas y los acopios o trabajos preparatorios. En los tres casos, la falta de un registro fechado deja a la constructora con menos argumentos para defender su medición.

Mediciones discutidas

Las diferencias aparecen sobre todo en movimientos de tierra, rellenos, superficies de pavimento y partidas que se ejecutan en varias fases. Si la medición se hizo en una fecha y la revisión se produce semanas después, el estado de la obra ya ha cambiado y no hay forma de comprobar in situ lo que se midió. Un vuelo con dron realizado en la misma fecha que la medición deja una imagen de referencia de ese momento, y la fotogrametría permite calcular superficies y volúmenes sobre ella.

Unidades de obra ocultas

Las armaduras antes del hormigonado, las canalizaciones antes de cerrar la zanja o las impermeabilizaciones antes de cubrirlas dejan de verse en cuanto avanza la obra. El artículo 147 del RGLCAP obliga al contratista a avisar a la dirección con antelación suficiente cuando una parte de la obra vaya a quedar oculta, para que pueda medirla y tomar datos. Si no hay aviso, y su existencia la tiene que probar el contratista, este queda obligado a aceptar lo que decida la Administración.

Un registro fotográfico con fecha y ubicación, tomado antes del cierre y vinculado al aviso, es una forma directa de acreditar tanto lo ejecutado como que la dirección tuvo ocasión de comprobarlo.

Acopios y operaciones preparatorias

El artículo 240 de la LCSP permite abonar a cuenta operaciones preparatorias como instalaciones, acopio de materiales o equipos de maquinaria pesada adscritos a la obra, siempre con las condiciones del pliego y con garantía. Documentar la llegada de esos materiales, su ubicación en obra y su consumo posterior ayuda a justificar el abono y, más adelante, a descontarlo correctamente de las certificaciones siguientes.

Qué imágenes respaldan una certificación

No todas las fotografías de obra sirven para respaldar una medición. Las que tienen valor documental comparten cuatro rasgos: están fechadas y ubicadas, se toman desde puntos repetibles, cubren la partida completa y se pueden relacionar con una línea concreta de la certificación.

Fotografías fechadas y geolocalizadas

Los metadatos de la imagen, como la fecha, la hora y las coordenadas, son los que permiten situar cada foto en el tiempo y en la obra. Una foto enviada por mensajería suele perder parte de esos datos al comprimirse, por lo que el archivo original es el que hay que conservar. A esos datos se suma una descripción mínima que indique la partida, el elemento y la zona según el plano.

Vistas aéreas desde puntos fijos

Un dron que vuela cada mes la misma ruta programada, a la misma altura y con los mismos encuadres, genera series comparables. Poner la vista de un mes al lado de la del mes anterior muestra de forma directa qué ha cambiado en el periodo certificado. Es la diferencia entre una colección de fotos y un registro que se puede contrastar con la relación valorada.

Ortofotos y modelos 3D

Una ortofoto es una imagen aérea corregida geométricamente, con una escala uniforme, sobre la que se pueden medir distancias y superficies. A partir de los mismos vuelos, la fotogrametría genera modelos digitales del terreno con los que se calculan volúmenes de excavación, rellenos o acopios. Estos productos no reemplazan a la topografía cuando el contrato la exige, pero ofrecen una comprobación independiente de la medición del periodo.

Registro previo al cierre de unidades ocultas

Para las partidas que van a quedar ocultas, lo más útil es fijar un protocolo sencillo: aviso a la dirección, fotografía del elemento con referencia al plano y, cuando la escala lo permite, una vista aérea de la zona completa. Ese registro se archiva junto al aviso y se incorpora a la certificación del mes.

Cómo organizar el archivo visual de cada certificación

El archivo visual es útil si cualquier persona del equipo puede encontrar en pocos minutos la imagen que respalda una línea concreta de la certificación. Para conseguirlo bastan algunas pautas:

  • Una carpeta por certificación: cada mes tiene su carpeta, con subcarpetas por capítulo o por zona de obra, siguiendo la misma estructura del presupuesto. Así la imagen y la partida comparten referencia.
  • Nombres de archivo con fecha y partida: una nomenclatura fija, como fecha, código de partida y zona, permite ordenar y filtrar las imágenes sin abrirlas una a una.
  • Vuelo coordinado con la medición: programar el vuelo mensual en los días en que la dirección de obra realiza la medición hace que imagen y relación valorada describan el mismo estado de la obra.
  • Entrega a la dirección facultativa: compartir el registro con la dirección facultativa, junto a la documentación del periodo, reduce las discusiones posteriores. En nuestro artículo sobre la documentación visual para la dirección facultativa explicamos qué material le resulta más útil en su trabajo de control.
  • Conservación hasta la liquidación: las certificaciones mensuales son pagos a cuenta y quedan pendientes de la medición final, por lo que el archivo tiene que conservarse, como mínimo, hasta la liquidación del contrato y el final del plazo de garantía.

Reparos y reclamaciones

Cuando el contratista no está de acuerdo con la relación valorada, sus reparos tienen más recorrido si se apoyan en pruebas que la otra parte pueda comprobar. Una serie de imágenes fechadas que muestre el estado de la partida en la fecha de medición, o una ortofoto sobre la que se ha calculado el volumen discutido, aporta un dato objetivo a una conversación que, de otro modo, se queda en la palabra de cada parte.

Ese mismo archivo sirve después en la medición general y en la liquidación, y también ante posibles reclamaciones por retrasos o modificaciones, en las que hay que reconstruir qué se ejecutó y cuándo.

Resumen: qué imagen respalda cada situación

SituaciónRegistro visual útilMomento de captura
Medición mensual del avanceVistas aéreas desde puntos fijosEn la fecha de la medición
Movimientos de tierra y acopiosOrtofoto y modelo digital del terreno para calcular volúmenesEn cada certificación y al cerrar la fase
Unidades de obra ocultasFotografía fechada con referencia al plano y vista aérea de la zonaAntes del cierre, junto al aviso a la dirección
Abono a cuenta por acopiosFotografías de la llegada y ubicación del materialAl recibir el material y al consumirlo
Reparos a la relación valoradaSerie comparativa entre certificacionesDentro del plazo de diez días hábiles

La tabla relaciona cada situación con el tipo de imagen que mejor la respalda. En la práctica, casi todas se cubren con un vuelo mensual bien planificado y con un protocolo de fotografía para las unidades que quedan ocultas, dos tareas que se pueden organizar desde el inicio de la obra sin cargar de trabajo al equipo.

Si quieres incorporar este registro a tus próximas certificaciones, nuestro servicio de seguimiento de obra con dron programa los vuelos según el calendario de medición de cada proyecto.